dimecres, 16 de juny de 2010

Presentación


El instituto Roquetes (en el Baix Ebre) fue seleccionado, junto a dos centros más de Catalunya, para participar en el proyecto de Rutas Literarias que, cada año, ofrece el Ministerio de Educación. La ruta adjudicada fue "Unamuno y el paisaje de Gran Canaria". Nuestros alumnos de 3º ESO se documentaron previamente sobre dicho autor y su obra, y estuvieron desde el 14 al 20 de marzo en Gran Canaria estudiando a don Miguel de Unamuno y a otros escritores isleños. Fue una semana-oasis, nuestra Arcadia particular, en la que aparte de aprender algunos conocimientos sobre literatura, pasamos unos magníficos días de convivencia en esta maravillosa isla. Realizamos el viaje con otro instituto de Oviedo, con cuyos alumnos y profesores se creó una estrecha relación; siempre acompañados por unos guías estupendos que se desvivieron porque pasáramos unos días inolvidables. Desde aquí un fuerte abrazo a todos ellos.

Ahora que el viaje ya nos queda un poco distante en el tiempo, las profesoras que acompañamos a estos alumnos durante una semana, Sandra y Cinta, hemos pensado en publicar en este blog nuestro diario de bitácora, con fotos y experiencias recogidas entre todos los que tuvimos la suerte de poder disfrutar de esta estupenda estancia en la isla de Gran Canaria.

dimarts, 15 de juny de 2010

Regresamos a casa


Viaje de vuelta:
La realidad nos esperaba ya en el aeropuerto de Barcelona, donde las nubes cubrían totalmente el cielo, y refrescaba lo suficiente para hacer ese aterrizaje forzoso a lo cotidiano.
El viaje, sin novedad, algunos seguían llorando a intervalos regulares de tiempo, por haberse tenido que separar de sus nuevos amigos. Los chicos no paraban de recordar anécdotas, hablar de los asturianos y asturianas, y sobre todo la pandilla de los del baloncesto añoraba a José, el profesor de Oviedo. ¡Había dejado huella!
Los padres esperaban a sus retoños en Roquetes, a la puerta del instituto. Rondaban casi las once de la noche. Cada mochuelo a su olivo. El domingo durmiendo y descansando. Y el lunes, ¡de nuevo a clase! La isla de Gran Canaria parecía ahora -en palabras de nuestro compañero y profesor asturiano-, más que nunca, La Arcadia. Gran Canaria ha supuesto, para las profesoras y los 24 alumnos participantes, un locus amoenus, un oasis en medio de la vorágine diaria.

Quiero acabar este pequeño relato con unas palabras que me mandó, en un correo electrónico, nuestro compañero asturiano:

“Esta última semana antes de las vacaciones de Semana Santa ha sido como todas en las que hay evaluación: muy poco sueño por la correcciones de última hora, las dudas inevitables de las notas, seguir dando clase como todos los días y el papeleo de final de trimestre. Sin embargo, esta vez hubo un cambio. En medio de todo, uno evocaba algo que, aunque hubiera pasado únicamente hacía unos días, parecía ya anclado en un tiempo antepasado. Estos días me venían a la cabeza inopinadamente lugares y personas de Gran Canaria, como fogonazos. Muchos estaban conectados con el mar. Me veía nadando en Agaete hacia las balizas. Enfrente el ferry que une Gran Canaria y Tenerife, y a la izquierda, unas altísimas cortadas verdes y desflecadas por las nubes. Me veía haciendo el muerto en la Playa del Inglés, en un mar como un plato, bendita muerte de la que despertaba por unas olinas impertinentes. Del mar a la cumbre y sentado sobre unas piedras me veía contemplando la caldera de Tejeda con el viento pegándome en la cara.
Ahora, hoy, ya no son fogonazos ni relámpagos. Ahora intento saborear nuestros días en la Arcadia. Sacarles todo el jugo posible y saciarme. Servirá para restañar las heridas que estén por venir.

PD. Siempre ha habido una conexión más allá de las afinidades personales entre los que hemos practicado el baloncesto. No sé muy bien por qué es ni en qué consiste. Con vuestros alumnos, fue muy fácil empezar a hablar. Luego uno aprende mucho escuchando a los chavales, como bien sabéis. Y estos alumnos vuestros, además de jugadores de baloncesto, son de mirada limpia y sonrisa franca, sin doblez. Me contaron sus historias y yo les conté algunas de las mías. Quizá también me recordaron que una vez fui mucho más joven. Y para guinda nos echamos una pachanguita de hermandad. Siempre me acordaré de ellos. Decidles que los domingos, además de ver los resultados del Estudiantes echaré un vistazo a las victorias de los Cantaires de Tortosa.
Saludos para ellos y para todos los demás, especialmente, para vosotras, compañeras en La Arcadia”.

Tras estas impresiones, no hace falta decir que la emoción aflora cuando el recuerdo de personas queridas y lugares descubiertos, en agradable compañía, aparece en algún momento del día, como un guiño ;-), como una sonrisa regalada por la vida.

¡Gracias a todos los que han hecho posible esta maravillosa ruta literaria!
Y un abrazo muy fuerte para María, José (los profes de Oviedo), Carmelo, Pepe (los guías de Canarias) y Oliver (el chófer de la guagua).
Cinta.

Jornada 5ª: El otro paisaje de Gran Canaria, el Sur



A pesar de que Unamuno no conoció la ciudad, se ha considerado oportuno visitar el sur de la isla, con el fin de resaltar el contraste paisajístico. Con la visita a la ciudad de Telde comienza la última jornada de esta ruta literaria. Ésta fue la ciudad natal de Saulo Torón, el gran amigo de Tomás Morales y de Alonso Quesada. Telde es el segundo municipio en importancia de la isla de Gran Canaria.
En primer lugar visitamos la casa museo de León y Castillo, que estaba distribuida en tres casas hechas de madera de pino muy resistente. Dentro de estas casas se podían diferenciar siete habitaciones: En la primera, se encontraban las colecciones de sellos, en la segunda, se encontraban los diferentes uniformes de los que disponía Don Fernando León y Castillo, en la tercera, habían marcos de fotos, todo tipo de bastones que León y Castillo coleccionaba, también habían medallas que él mismo había ganado, como la estrella polar de Suecia,en la cuarta, había un patio donde nacieron los hermanos León y Castillo, en la quinta, se encontraba la cocina, que en aquel momento estaba en la parte de arriba por las obras, aunque antiguamente se situaba en la parte de abajo; en la sexta, se encontraba el despacho personal cuando Fernando León y Castillo era embajador de España. Su mesa pesaba más de 600 kg porque en su interior tenía una caja fuerte, y en la séptima, se encontraba la habitación de Don Juan León y Castillo, el hermano de Fernando.

Después de ir a la casa museo, fuimos a la plaza de San Juan, donde nos sentamos a la sombra de un árbol; un pequeño descanso antes de dirigirnos a la playa de Maspalomas, zona turística y conocidísima de la isla.
Mientras paseábamos por Telde, pasamos por el barrio de San Francisco, y nos paramos a realizar una lectura-recitado de algunos fragmentos de la obra de don Miguel de Unamuno.
Como clausura de nuestra ruta, durante la tarde, estuvimos en la playa del inglés, dándonos un magnífico chapuzón, y compartiendo juegos, conversaciones, risas y alguna que otra expresión de melancolía, que anunciaba que ya pronto tendríamos que despedirnos y volver a nuestros hogares, pero que siempre guardaríamos este grato recuerdo en un lugar muy secreto de nuestro corazón.

Jornada 4ª: Las cumbres




Hoy nos hemos levantado con la “calima” del desierto, ese polvo en suspensión que llega a la isla desde el continente africano y que también forma parte del paisaje. Nos preparamos para emprender el camino hacia Las Cumbres.
Las Cumbres de la isla de Gran Canaria constituyen un amplio espacio geográfico que encierra unas singulares panorámicas. En la Cumbre Central se halla el punto más alto de la Isla, el Pico de las Nieves (1.949 metros); en la Cumbre Norte, la Montaña de los Moriscos alcanza una altitud de 1.771 m. En la Caldera de Tejeda, una profunda erosión formada durante millones de años, sobresalen los monolitos de Bentayga y Roque Nublo, que con sus 60 metros de altura se ha convertido en el símbolo geológico de Gran Canaria.
Desde el punto de vista de la protección medioambiental y paisajístico este ámbito geográfico ofrece las catalogaciones de Parque Protegido de las Cumbres.
Emprendemos camino en guagua hacia la Cruz de Tejeda, “una de las dos grandes calderas la volcánicas de la isla”, en palabras de don Miguel de Unamuno. Hoy, tenemos la suerte de poder disfrutar de la compañía del catedrático José A. Luján, autor del cuaderno de la Ruta literaria de Unamuno en Gran Canaria. Sus palabras contribuirán, a lo largo del día, a ampliar nuestros conocimientos sobre Unamuno y la Isla.

Una caminata de tres horas, por camino de arrieros, pasando por senderos que se abren paso entre pinos y sotobosque, nos permite disfrutar de una agradable mañana y de unas excelentes vistas.
Resulta conmovedora la imagen de todo el valle de Tejeda desde lo alto de un peñasco conocido como la Degollada de las Palomas. A lo lejos, por encima de las crestas en un día claro y despejado se puede divisar la isla de Tenerife, dominándola “el Gigante Atalaya de España”, el pico del Teide. Un espectáculo que se convierte, como le ocurrió a Unamuno, en “recreo para los ojos y sugestión del corazón.
Desde allí avanzamos por el camino real hasta llegar a Artenara, ”un pueblo de cuevas colgadas de los derrumbaderos sobre el abismo. Allí está la ermita de la Virgen de la Cuevita, iglesiuca tallada en la roca misma”. Hemos aprovechado la ocasión para visitar una de las cuevas que antaño sirvieron de guarida a los guanches.
En estas cuevas se halla paz y tranquilidad. En un paraje como este, se encuentra uno consigo mismo. No es de extrañar, pues, que Unamuno quedara cautivado por este paisaje que nos lleva a encontrar la esencia intrínseca de lo humano.
Al dejar atrás la villa de Artenara, sentimos la misma nostalgia que Antonio de la Nuez: “¿En qué lugar del mundo se han hecho hermanos el hombre y el precipicio, la gruta y el espacio? En Gran Canaria. En Artenara”.

JORNADA 3ª: Villa de Moya-Villa de Agaete


A las nueve de la mañana, estamos ya de camino hacia la Villa de Moya. La actividad económica básica del municipio es la agricultura, principalmente en terrenos de regadío. Posee el municipio una valiosa riqueza forestal, especialmente en los Tilos, que visitaremos más tarde, el reducto más amplio de laurisilva en la Isla.
Empezamos el día con la visita a la Casa Museo de Tomás Morales. Nos han hecho la presentación en la sala de actos, antiguos dormitorios, y luego, hemos visitado las diferentes estancias de la casa. Mientras tanto nos han ido explicando la vida y la obra de tres escritores emblemáticos canarios modernistas: Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, que fueron tres grandes amigos.
Tomás Morales quedo en primer lugar en los Juegos Florales en los que Unamuno fue invitado como mantenedor y Quesada en segundo. Durante el concurso Quesada y Unamuno establecieron una gran amistad. Unamuno le enseñó a ser un verdadero poeta y Quesada incluso escribió agradecimientos hacia él.
Nosotros, recordando a Unamuno, hemos realizado una excursión a los Tilos de Moya, un lugar de sosiego que eleva el alma al viajante que se acerca a este pequeño bosque. Desde allí, se entienden perfectamente las palabras de Unamuno : “el rumor del arroyo y el canto de los pájaros son el tic-tac del reloj de la vida. (…) ¡Qué lejos del mundo en aquella quebrada de los Tilos, entre los Tilos y Eucaliptos! Era como un aislamiento más en el aislamiento de ésta isla". Posteriormente, nos dirigimos hacia la Villa de Agaete, una villa marinera situada en el norte de Gran Canaria, en la que Tomás Morales ejerció la medicina y cortejó a la que luego fue su esposa. Nos hemos dado un chapuzón en una playa de cayados desde donde se divisaba una maravillosa vista de acantilados recortados por el mar.
Por supuesto, después de esta jornada, uno comprende a la perfección lo que supone el mar para un canario, todo su acervo e idiosincrasia.

JORNADA 2ª: La villa de Teror y la finca de Osorio


Nuestra segunda jornada empieza con “día despejado de mar a cumbre”, como dicen los canarios. ¡Hoy los vientos alisios nos son favorables!
Del paisaje urbano de ayer pasamos al paisaje de campo. Nuestra ruta de hoy nos lleva a visitar Teror, zona húmeda, muy rica en agua, de profundos manantiales, en la que se encuentra la Virgen del Pino, matrona de Canarias
El núcleo principal de este municipio es la imponente basílica, que data del siglo XVIII, rodeada de palacetes y casonas solariegas, que configuran el entorno histórico.
En este pueblo se respira historia, monumentalidad y naturaleza. Se trata de un lugar apacible, lleno de gente acogedora, estrechamente unida a su tierra. Sin lugar a dudas, este municipio va a dejarnos huella, impregnada en plazas, calles y monumentos. Este lugar invita al reposo, no deja impasible al caminante-peregrino que se acerca a él. ¡Un bonito retrato pictórico, con balconadas y pórticos de madera, combinados con piedra y tea canaria, y fabulosas fachadas de cálidos colores ocres, azuletes y gofios!
En palabras del mismo Miguel de Unamuno: Teror se trata de “un pueblecito de singular sosiego, que me recordó alguno de los pueblos del Miño portugués. Si no fuera por las palmeras, este árbol litúrgico que parece un gran cirio de quieta llama verde, si no fuese por los plátanos, si no fuese por las plantas tropicales, esto recordaría a las veces Galicia”. (De su obra, Por tierras de Portugal y España).
Tras un agradable paseo por el centro de la villa, nos han recibido en el Consistorio. Ahí, dos de nuestros compañeros han leído un fragmento de una de las obras de Unamuno en su paso por Teror, mientras nosotros escuchábamos atentamente en las sillas de los concejales. Después, nos han invitado a degustar productos típicos de esta zona, en la Casa de la Cultura. Al finalizar la degustación de los exquisitos manjares, nos han preparado tres talleres muy interesantes, que hemos realizado divididos en grupos.
El primer taller nos daba a conocer un típico instrumento de cuerda del folclore canario, llamado “timple”. Se trata de una especie de guitarra pequeñita, que consta de cinco cuerdas y una especie de barriga para amplificar el sonido.
El segundo taller nos enseñaba cómo preparar el “mojo”, una salsa típica de Canarias, que constaba de ajo, sal, comino, aceite, pimiento dulce y vinagre. Se “machaca” todo y queda una salsa con un sabor picante, que sirve para acompañar todo tipo de comida.
El tercer taller consistía en decorar una tarjeta con el fragmento de Unamuno, que habían leído nuestros compañeros en el Consistorio. Lo hicimos con pinturas al aceite, mezclando distintos colores, y nos llevamos un grato de recuerdo de esta actividad a nuestra tierra.
Esperábamos con ansia la hora del almuerzo, nos habían anunciado que degustaríamos algunos de los productos típicos de la zona (por segunda vez). Realmente, ha sido una comida estupenda, digna de las mejores atenciones: unos “entretenimientos” de quesos de la zona, junto a unas “papas” al mojón picón.
Por la tarde, nos recoge la guagua para llevarnos a la finca Osorio, lugar donde Unamuno se inspiró y escribió estas bellas palabras: “El frondosísimo Castañar de Osorio me recordaba más de un rincón de mi nativa tierra vasca. Y allí, en aquel castañar de Osorio, me tendí a la caída de una tarde hasta ver acostarse las colinas en la serenidad del anochecer. Es algo siempre nuevo, algo que siempre parece llevarnos a la fuente de la vida, algo que nos invita dulcemente a confundirnos con la madre tierra”.

Ha sido una jornada distinta de la del día de ayer, un poco más relajada, y de la que guardaremos un grato recuerdo. Como visitantes, hemos quedado prendados de sus rincones y de su riqueza artística, cultural y natural. Acabamos nuestro cuaderno de bitácora de hoy con los versos de la canción popular: “Ay Teror, Teror, Teror, qué lindo eres”.

Jornada 1ª: Las Palmas de Gran Canaria

A primera hora de la mañana, nuestras caras reflejaban la ilusión y la curiosidad de aquél que va a descubrir lo desconocido. Tras el desayuno, nos recoge la “guagua” para empezar nuestra aventura literaria.
El primer día de esta ruta literaria lo hemos dedicado a conocer a uno de los autores más representativos del realismo español: Benito Pérez Galdós.
Nuestro primer destino fue la Casa-Museo de este escritor decimonónico que nació en la capital de Las Palmas. Su casa (la número 6, de la Calle Cano) se halla en el barrio de Triana y actualmente está en obras, lo cual nos ha limitado nuestro objetivo. Sin embargo, nos han preparado un vídeo muy exhaustivo y hemos podido disfrutar de la biblioteca y ver el legado que contiene, más de 40 manuscritos de todas sus obras y algunos dibujos originales, con caricaturas de sitios y personajes emblemáticos de esta ciudad.

A continuación nos hemos dirigido a la plaza de San Francisco, presidida por la iglesia que le da nombre, en la que fue bautizado Galdós.
Hay también en ella un monumento dedicado a Colón y a unos metros el Gabinete Literario, donde se celebra el festival internacional de cine de las Palmas.
Desde ahí, nos hemos adentrado en el casco histórico de la ciudad, el famoso barrio de la Vegueta. Merece la pena visitar la plaza Santa Ana, donde se ubica la catedral, rodeada de casas señoriales, con fachadas de color “gofio”, artesonados de madera y piedra típica canaria.

Desde Vegueta se puede observar la calle de Triana, de más reciente construcción. Esta calle es la arteria aorta de la capital, es uno de los núcleos comerciales más importantes de la ciudad. Disfrutamos de un agradable paseo por la calle de Triana, que conserva los raíles de un antiguo tranvía y descansamos unos minutos en el famoso parque de San Telmo.
Cansados y hambrientos, subimos a la “guagua” en busca del almuerzo. Cuál es nuestro impacto cuando llegamos al Instituto San Cristóbal y nos estaban esperando los alumnos del ciclo formativo de cocina con una sabrosa comida y una exquisita presentación.
Tras una buena comida apetece una caminata. En el recorrido del Paseo de Las Canteras, nos ha cautivado ver las esculturas de arena. Al final del trayecto, nos ha sabido a gloria un refrescante helado y, aproximadamente, hacia las siete de la tarde, hemos regresado a la residencia escolar.