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dimarts, 15 de juny del 2010

Jornada 5ª: El otro paisaje de Gran Canaria, el Sur



A pesar de que Unamuno no conoció la ciudad, se ha considerado oportuno visitar el sur de la isla, con el fin de resaltar el contraste paisajístico. Con la visita a la ciudad de Telde comienza la última jornada de esta ruta literaria. Ésta fue la ciudad natal de Saulo Torón, el gran amigo de Tomás Morales y de Alonso Quesada. Telde es el segundo municipio en importancia de la isla de Gran Canaria.
En primer lugar visitamos la casa museo de León y Castillo, que estaba distribuida en tres casas hechas de madera de pino muy resistente. Dentro de estas casas se podían diferenciar siete habitaciones: En la primera, se encontraban las colecciones de sellos, en la segunda, se encontraban los diferentes uniformes de los que disponía Don Fernando León y Castillo, en la tercera, habían marcos de fotos, todo tipo de bastones que León y Castillo coleccionaba, también habían medallas que él mismo había ganado, como la estrella polar de Suecia,en la cuarta, había un patio donde nacieron los hermanos León y Castillo, en la quinta, se encontraba la cocina, que en aquel momento estaba en la parte de arriba por las obras, aunque antiguamente se situaba en la parte de abajo; en la sexta, se encontraba el despacho personal cuando Fernando León y Castillo era embajador de España. Su mesa pesaba más de 600 kg porque en su interior tenía una caja fuerte, y en la séptima, se encontraba la habitación de Don Juan León y Castillo, el hermano de Fernando.

Después de ir a la casa museo, fuimos a la plaza de San Juan, donde nos sentamos a la sombra de un árbol; un pequeño descanso antes de dirigirnos a la playa de Maspalomas, zona turística y conocidísima de la isla.
Mientras paseábamos por Telde, pasamos por el barrio de San Francisco, y nos paramos a realizar una lectura-recitado de algunos fragmentos de la obra de don Miguel de Unamuno.
Como clausura de nuestra ruta, durante la tarde, estuvimos en la playa del inglés, dándonos un magnífico chapuzón, y compartiendo juegos, conversaciones, risas y alguna que otra expresión de melancolía, que anunciaba que ya pronto tendríamos que despedirnos y volver a nuestros hogares, pero que siempre guardaríamos este grato recuerdo en un lugar muy secreto de nuestro corazón.